Jacob Coxon, un destacado investigador de inteligencia artificial, ha anunciado su dimisión de Anthropic esta semana, acusando a la compañía y a su rival OpenAI de una carrera irresponsable hacia la superinteligencia que, a su juicio, está «apostando con nuestras vidas».
La renuncia de Coxon, un matemático británico de 27 años con experiencia en el preentrenamiento de modelos de IA en OpenAI y Anthropic, se hizo pública el 8 de septiembre de 2026 a través de un mensaje en redes sociales. Su decisión ha generado un considerable revuelo en la industria, especialmente por la gravedad de sus advertencias sobre los riesgos existenciales que plantea el desarrollo acelerado de la IA.
La preocupación por la IA auto-mejorable y la falta de responsabilidad
Coxon ha expresado su profunda preocupación por la trayectoria actual de la industria, que, según él, avanza a toda velocidad hacia sistemas de inteligencia artificial capaces de auto-mejorarse. Esta capacidad, que permite a la IA desarrollarse a sí misma sin intervención humana constante, es el punto central de su alarma. El investigador sostiene que ni Anthropic ni OpenAI están actuando con la responsabilidad necesaria, priorizando la velocidad en la competencia por ser los primeros en alcanzar la superinteligencia. En sus declaraciones, Coxon afirmó que «los que construyen la IA creen sinceramente que podría acabar con todos nosotros para finales de la década», y enfatizó que sus advertencias «no son un truco de marketing».
El respaldo de un colega y el impacto en la industria
La dimisión de Coxon ha cobrado aún más relevancia al recibir el respaldo público de Evan Hubinger, responsable de Ciencia de Alineación en Anthropic. Hubinger confirmó la veracidad de las advertencias de Coxon y cifró en más del 10% la probabilidad de que la IA pueda acabar con la humanidad en la próxima década, aunque aseguró que Anthropic está haciendo «todo lo posible» para evitarlo. Este evento se produce en un momento delicado para Anthropic, que se encuentra en preparativos para una posible salida a bolsa, lo que añade presión sobre la percepción de seguridad y ética de la compañía.
Un llamado a la coordinación y regulación
Coxon ha abogado por una mayor coordinación entre las empresas y una regulación gubernamental e internacional más estricta para evitar que la competencia desmedida obligue a los laboratorios a avanzar más rápido de lo que permiten las medidas de seguridad. Su renuncia, aunque no demuestra una catástrofe inminente, sí reabre el debate crucial sobre la velocidad del desarrollo de la IA y la necesidad de establecer límites claros para sistemas que podrían superar con creces las capacidades humanas.
La partida de Jacob Coxon de Anthropic es un recordatorio contundente de las profundas preocupaciones éticas y de seguridad que persisten en la vanguardia de la investigación de la inteligencia artificial, impulsando un diálogo urgente sobre cómo equilibrar el progreso tecnológico con la salvaguarda del futuro humano.
FOTO: Jacob Coxon / X (@hilbertspaess)
Imagen de portada: HaeB / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0), imagen modificada por TU REVISTA10.
